Cuando una pareja empieza una relación o decide casarse, raramente piensa en las consecuencias jurídicas y económicas que puede tener esa decisión.
Sin embargo, desde el punto de vista del Derecho de Familia, el matrimonio o la convivencia estable no son solo una unión afectiva. También tienen importantes efectos patrimoniales que pueden afectar a empresas, inversiones, herencias o al patrimonio familiar.
En mi experiencia como abogada de familia, muchos de los conflictos patrimoniales que aparecen en los divorcios podrían haberse evitado con una planificación jurídica sencilla.
1. Antes de casarse o convivir: la importancia de planificar
Uno de los instrumentos más importantes para proteger el patrimonio son las capitulaciones matrimoniales.
Las capitulaciones son un contrato que se firma ante notario y que permite a la pareja decidir cómo se organizará su régimen económico matrimonial. En Cataluña, el régimen legal es el de separación de bienes, pero eso no significa que no puedan surgir conflictos patrimoniales.
A través de las capitulaciones también es posible establecer pactos en previsión de ruptura, es decir, acuerdos que determinan qué ocurrirá con determinados aspectos económicos si la relación termina.
Por ejemplo, se pueden regular cuestiones como:
• Compensaciones económicas
• El uso de la vivienda familiar
• La protección de empresas familiares o inversiones
• El reparto de determinados bienes.
Este tipo de pactos son cada vez más habituales en parejas con patrimonio relevante o con actividad empresarial.
Parejas estables en Cataluña
Muchas personas creen que si no se casan no existen consecuencias jurídicas. Esto no es del todo cierto.
En Cataluña existe la figura de la pareja estable, que puede constituirse cuando:
• Existe convivencia durante más de dos años
• La pareja tiene un hijo en común
• O se formaliza ante notario.
En estos casos también pueden surgir derechos económicos entre los miembros de la pareja, por lo que es recomendable regular previamente ciertos aspectos patrimoniales.
2. Durante la relación: organización económica de la pareja
Durante la convivencia es fundamental mantener una organización clara del patrimonio.
Una fórmula que suele funcionar bien es mantener cuentas personales separadas y una cuenta común para los gastos familiares.
Este sistema permite mantener independencia económica y facilita la gestión de los gastos comunes.
También es importante documentar las aportaciones económicas relevantes. Muchos conflictos surgen cuando uno de los miembros de la pareja contribuye en mayor medida a la compra de una vivienda, a una reforma o a una inversión, pero esa aportación no queda reflejada documentalmente.
En Derecho de Familia, aquello que no se puede acreditar documentalmente puede resultar muy difícil de reclamar en caso de conflicto.
Asimismo, conviene evitar mezclar patrimonio privativo con cuentas comunes, especialmente cuando se trata de herencias o donaciones.
3. Si llega la ruptura: conceptos jurídicos clave
Cuando se produce una separación o un divorcio, aparecen conceptos jurídicos que muchas personas desconocen.
Uno de ellos es la prestación compensatoria, cuyo objetivo es corregir el desequilibrio económico que puede producir la ruptura de la pareja cuando uno de los miembros ha visto perjudicada su situación económica.
En Cataluña también existe la compensación económica por razón de trabajo, que puede aplicarse cuando uno de los miembros de la pareja ha trabajado significativamente más para la familia o para el negocio del otro.
Por otro lado, la pensión de alimentos tiene como finalidad cubrir las necesidades de los hijos y garantizar su bienestar tras la ruptura.
4. Después del divorcio: planificación patrimonial y familiar
Una vez producido el divorcio, es esencial revisar determinados instrumentos jurídicos.
Uno de los más importantes es el testamento. Muchas personas desconocen que, si fallecen y sus hijos son menores de edad, el otro progenitor administrará el patrimonio que los hijos hereden.
Por ello, en determinados casos puede ser recomendable establecer mecanismos de administración o control sobre ese patrimonio.
También es aconsejable otorgar poderes preventivos, que permiten designar a una persona de confianza para gestionar el patrimonio en caso de incapacidad.
Este tipo de planificación es especialmente relevante en familias con patrimonio importante o estructuras patrimoniales complejas.
Conclusión
En el ámbito del Derecho de Familia, las decisiones patrimoniales más importantes no deberían tomarse cuando aparece el conflicto, sino cuando la relación funciona con normalidad.
Hablar de dinero en pareja, documentar adecuadamente las decisiones económicas y planificar jurídicamente determinadas situaciones puede evitar conflictos largos y costosos en el futuro.
La protección del patrimonio familiar no es una cuestión de desconfianza, sino de responsabilidad.
Carmen Varela Álvarez
Abogada


