En mi experiencia en Derecho de Familia internacional, hay una idea que sorprende mucho a los clientes:
en un divorcio internacional, no siempre gana quien tiene más razón, sino quien actúa antes.
Puede parecer injusto. Pero no lo es. Es, simplemente, cómo funciona el sistema.
Cuando una pareja tiene vínculos con distintos países —porque han vivido fuera, tienen diferentes nacionalidades o patrimonio en varios Estados—, no existe un único juzgado competente. Muy al contrario: varios países pueden conocer del mismo divorcio.
Y ahí es donde entra en juego una regla clave: el primer juzgado al que se acude se queda con el asunto.
No es un detalle técnico: es una decisión estratégica
Esto no es una cuestión menor ni puramente procesal. Es, probablemente, la decisión más importante de todo el procedimiento.
Porque elegir un país u otro no es indiferente.
Cada sistema jurídico regula de forma distinta aspectos esenciales como:
- La pensión compensatoria
- La pensión de alimentos
- La custodia de los hijos
- O la distribución del patrimonio
Y las diferencias, en la práctica, pueden ser muy relevantes.
He visto casos en los que el resultado económico o incluso el modelo de custodia cambia por completo en función del país en el que se tramite el divorcio.
La carrera por la jurisdicción
Por eso, en la práctica, lo que se produce es una auténtica carrera —silenciosa, pero muy real— por acudir primero al juzgado más favorable.
Es lo que jurídicamente conocemos como forum shopping. Y no tiene nada de irregular: forma parte del sistema.
El problema surge cuando una de las partes actúa sin haber analizado previamente todas las opciones… o cuando simplemente llega tarde.
Porque una vez que el procedimiento se ha iniciado en un país, cambiar de jurisdicción es extremadamente complejo.
El error más frecuente que veo en consulta
Si tuviera que señalar un error habitual, sería este:
acudir al juzgado sin estrategia.
Muchas personas piensan que lo importante es “presentar la demanda cuanto antes”. Y sí, el tiempo es clave. Pero lo es en otro sentido:
en decidir bien dónde presentar esa demanda.
Sin ese análisis previo, el riesgo es evidente: quedar vinculado a un sistema jurídico que no es el más favorable para tu situación personal o patrimonial.
Y eso, en Derecho de Familia, tiene consecuencias a largo plazo.
Cada vez más complejo
Además, el escenario se está volviendo más sofisticado.
La introducción de mecanismos como la mediación o la negociación previa ya no es neutra. En algunos casos, incluso esos primeros pasos pueden influir en cómo y dónde se acaba resolviendo el conflicto.
Es decir, la estrategia no empieza en el juzgado. Empieza mucho antes.
Una reflexión final
A lo largo de los años, he visto cómo decisiones aparentemente pequeñas —como presentar una demanda unos días antes en un país concreto— terminan marcando el resultado de todo el procedimiento.
Por eso, cuando se trata de divorcios internacionales, siempre insisto en lo mismo:
No se trata solo de tener razón.
Se trata de saber cuándo y dónde ejercerla.
Porque en este ámbito, más que en ningún otro, el tiempo y la estrategia lo cambian todo.
Carmen Varela Álvarez
Abogada
